Monasterio Santa María de Los Toldos

INICIACIÓN A LA LECTURA DE LAS OBRAS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA (56)

San Jerónimo saca una espina
de la pata del león

Benozzo Gozzoli. 1452
Capilla de San Jerónimo
Montefalco, Italia

Jerónimo presbítero (+ 419) [tercera parte]

Primera lectura

Comentario al evangelio de san Marcos (Mc 1,1 ss.)

Aquel ser viviente, que en el Apocalipsis de san Juan y en el comienzo del libro de Ezequiel aparece tetramorphos (cuatriforme), por tener cara de hombre, cara de toro, cara de león, y cara de águila, tiene también en este lugar su significado: en Mateo se descubre la cara de hombre, en Lucas la de toro, en Juan la de águila; a Marcos lo representa el león, que ruge en el desierto.

“Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme esta escrito en Isaías el profeta: Voz que clama en el desierto: preparen los caminos del Señor, rectifiquen sus sendas”. El que clama en el desierto ciertamente es el león, a cuya voz tiemblan los animales todos, corren en tropel y no son capaces de huir. Considerad al mismo tiempo que Juan el Bautista es llamado la voz, y nuestro Señor Jesucristo la palabra: el siervo precede al Señor.

“Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. Por tanto, no del hijo de José. El comienzo del Evangelio es el final de la ley: acaba la ley y comienza el Evangelio.

“Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino”. Conforme está escrito en Isaías. En cuanto soy capaz de recordar y buscar en mi mente, repasando con la máxima atención tanto la traducción de los setenta, como los mismos textos hebreos, nunca he podido encontrar que esto esté escrito en el profeta Isaías. Lo de: “Mira, envío mi mensajero delante de ti”, está escrito, sin embargo, al final del profeta Malaquías, ¿cómo es que el evangelista Marcos dice aquí “conforme está escrito en el profeta Isaías”? Los evangelistas hablaban inspirados por el Espíritu Santo. Y Marcos, que esto escribe, no es menos que los demás. En efecto, el apóstol Pedro dice en su carta: “Os saluda la elegida como vosotros, así como mi hijo Marcos”. ¡Oh apóstol Pedro, tu hijo Marcos, hijo no según la carne, sino según el espíritu, instruido en las cosas espirituales, ignora esto! Y lo que está escrito en un lugar, lo asigna a otro. “Conforme está escrito en el profeta Isaías: Mira, envío mi mensajero delante de ti”. Porfirio, aquel impío que escribió contra nosotros y que vomitó su rabia con muchos libros, se ocupa de este pasaje en su libro decimocuarto, y dice: “Los evangelistas fueron hombres tan ignorantes, no solo en las cosas del mundo, sino incluso en las divinas Escrituras, que lo escrito por un profeta lo atribuyen a otro”. Esta es su objeción. ¿Qué le responderemos nosotros? Gracias a vuestras oraciones me parece haber encontrado la solución. Conforme está escrito en el profeta Isaías. ¿Qué es lo que está escrito en el profeta Isaías? “Voz que clama en el desierto: Preparada el camino del señor, enderezada sus sendas”. Esto es lo que está escrito en Isaías. Ahora bien, esta misma afirmación se halla expuesta más ampliamente en otro profeta. El evangelista mismo dice: Este es Juan el Bautista, de quien también Malaquías dijo: “Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino”. Por tanto, lo que dice que está escrito en Isaías, se refiere a este pasaje: “Voz del que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas”. Para probar que Juan era el mensajero, que había sido enviado, no quiso Marcos recurrir a su propia palabra, sino a la profecía del profeta.

“Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión...”. Juan apareció: nuestro Dios existía. Lo que apareció, dejó de ser y, antes de aparecer, no existió. Por el contrario, el que existía antes y existía siempre y nunca ha tenido principio. Por ello, de Juan el Bautista se dice apareció, esto es, egeneto, mientras del Señor y Salvador se dice existía. Cuando se dice existía significa que no tiene principio. Él mismo es el que dijo: “El que me ha enviado”: pues el ser no tuvo principio. Apareció Juan en el desierto, bautizando y predicando. En el desierto apareció la voz que tenía que anunciar al señor: otra cosa no debía proclamar sino la venida del Salvador. Apareció Juan en el desierto. ¡Feliz innovación: abandonar a los hombres, buscar a los ángeles, dejar las ciudades y encontrar a Cristo en la soledad! Apareció Juan en el desierto, bautizando y predicando: bautizaba con su mano, predicaba con su palabra. El bautismo de Juan precedió al bautismo del Salvador. Del mismo modo como Juan el Bautista fue el precursor del Señor y Salvador, así también su bautismo fue el precursor del bautismo del Salvador. Aquel se dio en la penitencia, este en la gracia. Allí se otorga la penitencia y el perdón, aquí la victoria.

“Acudía a él gente de toda la región de Judea”. A Juan acude Judea, acude Jerusalén; mas a Jesús, el Señor y Salvador, acude todo el mundo. “En Judá Dios es conocido, grande es su nombre en Israel”. A Juan, pues, acuden Judea y Jerusalén, mas al Salvador acude todo el mundo.

“Venían todos y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados”. Eran bautizados por Juan. Juan el Bautista ofrece la sombra de la ley, por ello los judíos son bautizados sólo según la ley. Venían de Jerusalén y eran bautizados por él en el Jordán, el río que baja. Pues la ley baja: aunque bautiza, es, sin embargo, de abajo. Jordán significa esto: río que baja, mientras que nuestro señor, y toda la Trinidad, es de arriba. Alguien podría decir: si la ley es de abajo, ¿no es también de abajo el Señor, que fue bautizado en el Jordán? Fue bautizado en el Jordán justamente, pues guardó los preceptos de la ley. Del mismo modo como fue circuncidado según la ley, según la ley fue bautizado.

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Publicado el 23/12/2008