San Ambrosio celebrando la Eucaristía
Siglo XII?
Basílica de San Ambrosio
Milán, Italia
Ambrosio de Milán (+ 397) [tercera parte]3. Obras morales y ascéticasa. Sobre los deberes de los ministros (De officiis ministrorum)En esta obra Ambrosio imita una de Cicerón, de ideología estoica, titulada de la misma manera (
De officiis). Aunque está dedicada principalmente al clero da también normas para todos los fieles, y trata de mostrar la excelencia de la moral cristiana con ejemplos sacados de la Escritura, y con diáfana orientación escatológica. Es probable que sea producto de una serie de prédicas al clero milanés. La imitación del escrito homónimo de Cicerón es palpable no sólo en el título y el número de libros, sino también en la intención y estructura general de la obra, así como en muchos detalles particulares e incluso en la misma expresión. A diferencia de la obra ciceroniana, en el escrito ambrosiano cambia el fin mismo al que debe enderezarse la acción del hombre, pues la felicidad eterna en Dios sustituye al ideal de la virtud estoica, y a la luz de esta perspectiva también los deberes cotidianos se tiñen de una fisonomía y consistencia diferente; así se destaca que las cosas terrenas están ordenadas al beneficio del alma, presupuesto éste que debe informar la conducta de todo verdadero cristiano. Fue terminada en 388 o 389.
b. Sobre las vírgenes (De virginibus)De las cinco obras ambrosianas consagradas a la virginidad, esta es una de las primeras, dedicada, en forma de carta, a su hermana Marcelina. Es posible que el origen del material sea de carácter homilético. Se inspira con bastante amplitud en el Comentario de Orígenes al
Cantar de los Cantares, y presenta modelos de virginidad en las personas de María Virgen, Juan Bautista y santa Inés. Tanto en esta obra como en las demás dedicadas al tema, son evidentes el buen sentido y el tono moderado de Ambrosio, en el que a diferencia de Jerónimo, por ejemplo la exaltación tradicional de la virginidad en cuanto virtud típicamente cristiana y coronamiento del ideal de perfección no implica, como contrapartida, la denigración del matrimonio y de la vida conyugal. Data de fines de 377. Hay trad. castellana de Francisco Medina en
San Ambrosio de Milán. Sobre las vírgenes y la virginidad, Madrid, 1956, pp. 19-161. También de F. de B. Vizmanos en
Las vírgenes cristianas de la Iglesia primitiva, Madrid, 1949, pp. 669-720 (BAC 45).
c. Sobre las viudas (De viduis)Exhortación a la viudez que, a diferencia de otras opiniones anteriores o contemporáneas de Ambrosio, no argumenta a partir de una proscripción de las segundas nupcias. Fue publicado entre 377 y 378, poco después del
De virginibus.
d. Sobre la virginidad (De virginitate)En esta obra Ambrosio echa mano de algunas homilías suyas y sale en defensa de lo que había escrito en el De virginibus, además de elogiar la excelencia de la virginidad frente a las madres doloridas o los futuros cónyuges que veían defraudadas sus expectativas ante la opción de vida célibe de las jóvenes; también sale al paso de los reparos contra el ideal de la virginidad, basados en las presuntas consecuencias demográficas negativas y su influencia sobre el Estado y la sociedad. Puede fecharse hacia 377. Hay trad. castellana de Francisco Medina en
op. cit., pp. 165-273.
e. Sobre la formación de las vírgenes y la virginidad perpetua de Santa María (De institutione virginis et S. Mariae virginitate perpetua ad Eusebium)Exhortación a la virginidad en ocasión de la velatio de la joven Ambrosia. Al exaltar el modelo de María, Ambrosio se opone al error de Bonoso de Sárdica acerca de la virginidad de María después del parto. Fue compuesta en 392. Hay trad. castellana de F. de B. Vizmanos en
op. cit., pp. 721-754.
f. Exhortación a la virginidad (Exhortatio virginitatis)Homilía pronunciada por Ambrosio en Florencia en 394 (también se proponen otras fechas) con ocasión de la dedicación de una basílica erigida gracias a la generosidad de una viuda de la ciudad, que consagraba sus tres hijas vírgenes al Señor.
4. Discursos, cartas e himnosLas obras pertenecientes a este grupo son testigos privilegiados de la influencia de Ambrosio en la vida social y política de su tiempo.
a. Sobre la muerte de su hermano Sátiro (De excessu fratris Satyri)Obra compuesta en 378, que comprende dos libros. El primero recoge la oración fúnebre pronunciada por Ambrosio en el funeral de su hermano Sátiro; el segundo, intitulado De fide resurrectionis, es la homilía pronunciada siete días más tarde ante el sepulcro con clara intención consolatoria. Propone la realidad cristiana de la muerte contemplada desde un punto de vista predominantemente pastoral.
b. Oración fúnebre por Valentiniano (De obitu Valentiniani)Fue pronunciada por Ambrosio en 392 al llegar a Milán los restos del emperador Valentiniano.
c. Oración fúnebre por Teodosio (De obitu Theodosii)A los cuarenta días de la muerte de Teodosio (25 de febrero de 395), Ambrosio pronunció la oración fúnebre en su honor en presencia de su sucesor Honorio. Recuerda la figura del emperador difunto con quien había tenido una especial relación (incidente de Tesalónica). No deja de ser llamativa la influencia de Orígenes en este texto.
Conviene aclarar que, por su dependencia de los griegos, Ambrosio tiene en esta obra una posición más platónica que cristiana en su concepción del hombre: dualismo de alma y cuerpo, con marcado menosprecio del cuerpo y preocupación exclusiva por la salvación del alma Hay trad. castellana parcial en E. Thomas,
La Literatura Cristiana, Paris (sin fecha de publicación), pp. 167-170.
d. Sermón contra Auxencio (Sermo contra Auxentium de basilicis tradendis)Discurso pronunciado en el domingo de Ramos de 386, donde Ambrosio explica al pueblo milanés sus razones para no acceder al pedido de Valentiniano II de entregar a los arrianos, quienes estaban apoyados por la emperatriz Justina, una basílica para la celebración de la Pascua. Este sermón es importante por la noticia que nos da sobre la difusión en el pueblo de los himnos ambrosianos. El Auxencio del cual se habla es el homónimo del obispo arriano con el que Hilario tuvo que enfrentarse, un discípulo de Wulfila que los arrianos habían elegido como sucesor de Auxencio I en oposición de Ambrosio.
e. Cartas (Epistulae 91)El epistolario ambrosiano que ha llegado a nosotros consta de noventa y una cartas y es una de las principales fuentes para conocer a su autor y la multiforme actividad política y religiosa que desarrolló en su tiempo. Están dirigidas a todo tipo de público, entre ellos hombres de estado, obispos colegas y emperadores (un sucinto comentario a las cartas más importantes puede verse en M. G. Mara,
op. cit., pp. 204-205). Tratan de diversos temas: relaciones entre la Iglesia y el Imperio, la controversia arriana, política antijudía, actitud antipagana de Ambrosio, vida de la Iglesia; hay también cartas personales, etc. Tanto los discursos ambrosianos como sus cartas presentan elaboraciones muy cuidadas, según las normas del género en cuestión, con abundante despliegue de artificios que aparecen poco en otras obras del mismo autor. La evidente sinceridad de Ambrosio aminora el efecto de todo lo artificioso que pueda encontrarse en su elocuencia.
f. Himnos (Hymni)Los himnos ambrosianos hacen su aparición en una circunstancia histórica concreta, oportunamente elegida por su autor: el conflicto con los arrianos motivado por la ocupación de una basílica de la ciudad, cuando el pueblo milanés se reunió en la iglesia para apoyar al Obispo en la resistencia a los herejes y a la fuerza pública, hecho ocurrido en 385 386. La innovación tuvo un éxito inesperado y, como atestigua el mismo Ambrosio, pronto surgieron otros himnos en imitación de los compuestos por él; esta corriente continuó floreciendo en los siglos sucesivos y a través de toda la Edad Media, tomando los primeros himnos como modelo de un verdadero y propio género literario. A diferencia de los himnos densamente teológicos de Hilario de Poitiers, los ambrosianos tuvieron resonancia en la liturgia latina gracias a su sencillez, facilidad de memorización y melodía cautivante.
Se le atribuyen numerosos himnos (hasta dieciocho). Agustín da testimonio al menos de cuatro de ellos:
Aeterne rerum conditor, Deus creator omnium, Iam surgit hora tertia; Intende qui regis Israel (ver Agustín,
Retract. I,21;
Conf. XI,12;
De nat. gr. 63;
Serm. 372). Es probable que también sea auténtico el himno titulado
Grates tibi, Iesu, novas que celebra el descubrimiento de los cuerpos de los mártires Gervasio y Protasio, ocurrido cuando la tensión con los arrianos estaba en su clímax, suceso que Ambrosio supo emplear acertadamente en su propio beneficio. Otros himnos que presentan una notable afinidad de lenguaje y sobre todo de criterios de composición son los titulados
Splendor paternae gloriae y Aeterna Christi munera.
Actualmente algunos himnos ambrosianos se utilizan en el rezo de la Liturgia de las Horas, entre ellos
Aeterne rerum conditor, Deus creator omnium y
Iam surgit hora tertia; y también suelen usarse otros, tales como:
Splendor paternae gloriae y
Aeterna Christi munera.
Continuación