El pecado de Adán y Eva
Siglo XIII (segundo tercio)
Biblia
Marsella, Francia
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, STROMATALIBRO IIICapítulo IV: Sobre la interpretación de los textos bíblicos por parte de los gnósticos (continuación) Refutación de los errores de los gnósticos35.1. A ésos les responderemos también que a los seudo profetas y a todos los que simulan la verdad hemos aprendido a conocerlos por sus obras (cf. Mt 7,16). Son desenmascarados por las obras; ¿cómo podrán decir que sostienen la verdad?
35.2. Ciertamente, o no existe el mal, ni tampoco merece reproches aquél que acusan como contrario a Dios, ni ha sido creador de mal alguno -de esta manera se quita con el [fruto] malo, también el árbol-; o bien, si existe realmente lo malo, nos dirán qué piensan de los mandamientos establecidos respecto a la justicia, la templanza, la paciencia, la resignación, y otras cosas parecidas, ¿son buenas o malas?
35.3. Y si es malo el mandato que prohíbe realizar la mayor parte de las acciones deshonestas, quiere decir que el mal legisla contra sí mismo, para su propia destrucción; lo cual es imposible. Si, por el contrario, (es) bueno, entonces enfrentándose a los mandamientos buenos, ellos deben confesar que se oponen al bien y obran el mal.
Prosigue la refutación36.1. A partir de esto también el Salvador mismo, a quien únicamente pretenden obedecer, nos ha prohibido odiar e insultar (o: injuriar) [cf. Mt 5,44; Lc 6,27-28], y dice: “Mientras caminas con tu enemigo, procura reconciliarte con él y hacerte amigo” (Lc 12,58; cf. Mt 5,25. 44).
36.2. Por eso, o se rechaza la exhortación de Cristo, enfrentándose al enemigo, o bien se hacen sus amigos y no se defienden de él.
36.3. ¿Pero qué? ¿No saben, nobles señores -hablaré como si los tuviera delante- que quien combate los preceptos que son buenos se opone a su propia salvación? Porque no destruyen lo útilmente prescrito, sino a ustedes mismos.
36.4. El Señor también dijo: “Brillen sus buenas obras” (Mt 5,16); en cambio, ustedes sacan a la luz sus costumbre disolutas.
36.5. Además, si quieren anular los mandamientos del legislador, por qué precisamente intentan anular por la intemperancia de ustedes lo de: “No cometerás adulterio” (Ex 20,13) o “no corromperás a los jóvenes” (Seudo Bernabé,
Epístola, 19,4), y todos los que se refieren a la templanza; ¿por qué no destruyen el invierno, por Él generado, para producir (lit.: hacer) el verano en medio del invierno? ¿Y por qué no hacen navegable la tierra y caminable el mar, como afirman los historiadores que lo intentó el bárbaro Jerjes? (cf. 2 M 5,21; Herodoto,
Historias, VII,54).
Errores en la interpretación bíblica de los gnósticos37.1. ¿Por qué no rechazan todos los mandamientos? Porque si (Él) ha dicho: “Crezcan y multiplíquense” (Gn 1,28; 9,1), ustedes que lo rechazan, no deberían ni siquiera practicar la unión carnal; y si (Él) dijo: “Les lo he dado todo para alimento y que lo gocen” (Gn 1,28; 9,1), ustedes no deberían disfrutar de nada.
37.2. Pero si también dijo: “Ojo por ojo” (Ex 21,24), ustedes no deberían devolver ataque por ataque; también ordenó al ladrón restituir el cuádruplo (cf. Ex 21,24), en cambio ustedes incluso deberíais hacer un regalo al ladrón (cf. Ex 22,1).
37.3. De igual manera, si ustedes se oponen al mandato: “Amarás al Señor” (Dt 6,5), tampoco deberían amar al Dios del universo; y de nuevo, cuando dijo: “No harán imagen esculpida o fundida” (Dt 27,15), ustedes, para ser consecuentes, (deberían) incluso adorar las imágenes esculpidas.
37.4. ¿Cómo no va a ser impía la actitud de ustedes si, como dicen, se enfrentan al demiurgo, compitiendo con acciones semejantes a las de las prostitutas y los adúlteros?
37.5. ¿No se dan cuenta que hacen más fuerte a quien consideran más débil, si es verdad que hacen lo que él quiere, y no lo que el Dios bueno quiso? Al contrario, por su parte, demuestran inferior a su padre, como lo llaman.
Los gnósticos añaden frases propias a la Escritura divinamente inspirada38.1. Éstos, por lo demás, eligen de algunas perícopas proféticas frases que recogen y recomponen (o: remiendan) malamente, tomado según a la letra lo dicho en forma alegórica.
38.2. Así dicen que está escrito: “Resistieron a Dios y se salvaron” (Ml 3,15). Pero algunos añaden también: “Al Dios impudente”, e interpretan esta sentencia como un mandato sancionado; y piensan que resistir al demiurgo es su propia salvación.
38.3. En realidad no está escrito “al Dios impudente”; pero, aunque así fuera, oh insensatos, denominen “impudente” al que se llama diablo, como calumniador del hombre, o acusador de los pecadores, o apóstata.
38.4. Ciertamente el pueblo, al que se refiere la perícopa, al ser educado lo soportaba mal y lamentándose murmuraba la mencionada frase, porque los otros pueblos obrando inicuamente no eran castigados; sólo ellos eran castigados por cada una de sus acciones, como también Jeremías había dicho: “¿Por qué prospera el camino de los impíos?” (Jr 12,1). Lo mismo ocurre con la expresión de Malaquías citada anteriormente: “Resistieron a Dios y se salvaron” (Ml 3,15).
38.5. Porque los profetas, divinamente inspirados, no sólo dicen lo que oyen de parte de Dios, sino que también ellos mismos aparecen transmitiendo una réplica a lo que el pueblo murmura, como cuestiones propuestas por los hombres; una de éstas es también la referida.
Los gnósticos tuercen el sentido de los textos bíblicos39.1. Y quizás, refiriéndose a ellos, escribe el Apóstol en la “Carta a los Romanos”: «¿Y no como somos calumniados, y como dicen algunos que nosotros decimos: “Hagamos males para que vengan bienes”? La condenación de esos tales es justa» (Rm 3,8).
39.2. Ellos son los que con la entonación de la voz de la lectura tuercen las Escrituras a su gusto, y con un cambio de acentuación y puntuación tuercen, conforme a sus lujurias, aquellos sabios y útiles mensajes.
39.3. Dice Malaquías: «Ustedes irritan a Dios con sus palabras; y dicen: “¿En qué lo irritamos?”. Cuando dicen: “Todo el que hace el mal es bueno ante el Señor, y Él se complace en ésos”; y “¿Dónde está el Dios de la justicia?”» (Ml 2,17).
Continuación