La samaritana en el pozo (Jn 4,4 ss.)
Siglo IV
Catacumba de Vía Latina
Roma
Novaciano (+después del 251) En el año 250 -casi nada se sabe de su vida antes de esta fecha- aparece repentinamente en escena. Había recibido el presbiterado probablemente del obispo Fabián de Roma (antes del 250; ver HE VI,43,17; Eusebio llama Novato a nuestro Novaciano). Y a la muerte de éste se hizo cargo de la correspondencia con Cipriano de Cartago, en nombre del presbiterio romano, por el difícil asunto de los lapsos.
En marzo o abril del 251 Cornelio fue elegido para la sede de Pedro. Novaciano, entonces, se le opuso con vehemencia y lo acusó de laxista, siempre por el remanido asunto de los lapsos. Novaciano procedió a hacerse ordenar obispo de Roma por tres colegas del sur de Italia (ver HE VI,43,7-10). A continuación vuelve a desaparecer de la escena. Es posible que haya marchado a un exilio voluntario durante la persecución de Galo, Volusiano y Valeriano. Sócrates, en su
Historia Eclesiástica (IV,28), sostiene que murió mártir bajo Valeriano (253-259), pero su afirmación no está exenta de sospechas (ver las tres
Epístolas a Simproniano: PL 13,1051-1082 de Paciano de Barcelona [+ antes 392], particularmente la Ep. 2,7). El patriarca alejandrino Eulogio (580-607), contra los novacianos de Egipto, demostró que no se trataba de un martirio hasta el derramamiento de su sangre (ver Focio,
Bibl. cod. 182, 208 y 280).
Obras
Según Jerónimo (
De vir. ill. 70), Novaciano escribió varias obras: “De Pascha, De sabbato, De circumcisione, De sacerdote, De cibis judaicis, De instantia, De Áttalo y muchas otras obras, en particular un gran volumen De Trinitate”.
De esta lista sólo han llegado hasta nosotros las siguientes:
1. “Sobre la Trinidad” (
De Trinitate): comentario de la regla de fe con carácter más bien apologético; escrito entre los años 235/250. Texto latino del Tratado, con traducción castellana, en “Fuentes Patrísticas”, nº 8, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1996, pp. 139-203.
2. “Sobre los alimentos de los judíos” (
De cibis iudaicis): trata de las prescripciones del AT sobre animales puros e impuros, mostrando que tales normas deben ser interpretadas en sentido espiritual. La obra data de los años 250/51.
3. “Sobre la bondades de la castidad” (
De bono pudicitiae): es una exhortación a cultivar el bien de la pureza; el hombre es un templo del Señor; se distinguen tres grados de pureza: virginidad; continencia y fidelidad en el matrimonio. Pero siempre debe tenerse en claro que la pureza es un don de Dios. En el siglo pasado esta obra fue definitivamente restituida a Novaciano. Su fecha de composición bien podría ser el año 251.
4. “Sobre los espectáculos” (
De spectaculis): contra los cristianos que participan en los juegos paganos. Escrita en el 247 (¿o 251?). Esta obra, que se encontró entre las de Cipriano de Cartago, también ha sido restituida a Novaciano.
5. “Epístolas”: dirigidas a Cipriano de Cartago, en nombre del presbiterio romano. Se conservan entre las cartas de este último, con los números 30, 31 y 36. Traducción castellana en
Obras de san Cipriano, Madrid, 1964, pp. 447-462 y 469-473 (BAC 241, incluye el texto latino).
Primera lectura: El Espíritu Santo en el “De Trinitate” de Novaciano(
1)
* “La Regla de la verdad exige que en primer lugar creamos en Dios Padre y Señor omnipotente, es decir, Creador perfectísimo de todas las cosas” (1,1).
* “La misma Regla de la verdad nos enseña a creer, después del Padre, también en el Hijo de Dios, Cristo Jesús, Señor Dios nuestro, pero Hijo de Dios, de este Dios que es uno y único, a saber el Creador de todas las cosas...” (9,46).
* “... El orden lógico de la demostración y la autoridad de la fe basada en las palabras y escritos del Señor nos exhorta a creer también, después de todo esto, en el Espíritu Santo, antaño prometido a la Iglesia, pero donado en las circunstancias preestablecidas de los tiempos” (29,163).
* “Desde luego hay en el Espíritu Santo diversas clases de funciones, ya que en cada tiempo hay un motivo diverso de actuación. No obstante, tampoco por ello es diverso el que así actúa, ni es otro mientras así lo hace, sino que es uno e idéntico al distribuir sus actuaciones con arreglo a los diversos tiempos, circunstancias y situaciones” (29,165).
* “... Al hombre, hecho sin duda a imagen de Dios (Gn 1,26), lo puso al frente del mundo (Gn 1,27). Le dotó de inteligencia, razón y prudencia para que pudiese imitar a Dios. Y aunque los elementos primordiales del cuerpo sean terrenos, sin embargo le fue insuflada la sustancia del aliento celestial y divino. Y habiéndolo sometido todo a su servicio (Gn 1,28ss), quiso Dios que sólo el hombre fuese un ser libre” (1,5-6).
* “Es el único e idéntico Espíritu el que actúa en los profetas y en los apóstoles, salvo que en aquéllos eventualmente, y en éstos siempre. Por lo demás, allí no con el propósito de estar en ellos siempre, en éstos para morar siempre en ellos. Y allí distribuyendo limitadamente, aquí en una total efusión; allí otorgando con parsimonia, aquí concediendo con largueza” (29,165).
* “El mismo Espíritu por medio de los profetas acusó al pueblo, y por los apóstoles ofreció su invitación a todos los gentiles. Porque aquéllos se merecían la acusación, ya que habían despreciado la ley” (29,164).
* “Según la medida de la fe propia de la época, el profeta hablaba por medio de imágenes, no cómo era Dios, sino como el pueblo podía captarlo” (6,32).
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