Santísima Trinidad
1423
Misal
Aix-en-Provence, Francia
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, STROMATALIBRO IICapítulo XI: La certeza de la fe Fe y gnosis48.1. “La
gnosis” de quienes se creen sabios, ya sean herejes bárbaros o filósofos griegos, “infla”, según el Apóstol (1 Co 8,1). Por el contrario, la
gnosis digna de fe es una demostración científica de las (verdades) transmitidas según la verdadera filosofía. Y diremos también que esa
gnosis es un razonamiento que nos facilita la fe en aquello que dudamos a partir de cuanto se admite como cierto.
48.2. Pero puesto que la fe es doble: la derivada de la ciencia y la que proviene de la hipótesis, nada impide hablar de una doble demostración: la científica y la hipotética; al igual que se habla de otra duplicidad: la
gnosis y la
pre-gnosis; la primera es perfecta en su naturaleza, y la otra imperfecta.
48.3. Puede que nuestra demostración sea la única verdadera, en cuanto que suministrada por las divinas Escrituras, por los libros sagrados y por la sabiduría “enseñada por Dios”, según el Apóstol (1 Ts 4,9).
48.4. También es un aprendizaje obedecer los mandamientos, que es creer en Dios. Y la fe es un poder de Dios, es la fuerza de la verdad.
La auténtica gnosis49.1. En efecto dice [la Escritura]: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza, trasladarían el monte” (Mt 17,20) y también: “Hágase conforme a tu fe” (Mt 9,29). Uno se cura, porque obtiene la salud con la fe; otro, muerto, resucita por el poder de quien ha tenido fe de que resucitaría (cf. Lc 18,42; Jn 11,21. 32).
49.2. La demostración hipotética, por el contrario, es totalmente humana y procede de las argumentaciones retóricas y de los silogismos dialécticos.
49.3. Porque la demostración superior, que hemos denominado científica (cf. II,48,2), genera la fe presentando las Escrituras y abriéndola a las almas que anhelan aprender; ésa sería la
gnosis.
49.4. Si se reciben como verdaderos los métodos de investigación aplicados a la búsqueda de un objeto, como pueden ser los argumentos que se apoyan sobre Dios y los profetas, es evidente entonces que la conclusión inferida resulte en consecuencia verdadera. Así, la
gnosis será para nosotros una auténtica demostración.
“Las tres medidas”50.1. Cuando estaba mandado consagrar un recuerdo del alimento celestial y divino en una urna de oro, se dice: “Un
gomer (o:
gomor, u
omer) era la décima parte de tres medidas” (Ex 16,36). Ahora bien, con estas “tres medidas” se significan en nosotros tres criterios: la sensibilidad, para lo sensible; la razón, para lo que se dice mediante nombres y expresiones; y el intelecto (o: el espíritu) para las realidades inteligibles.
50.2. El gnóstico se abstendrá, por tanto, de los pecados de palabra (o: de la razón), de los de pensamiento, de los de los sentidos y de los actos; habiendo oído que “quien mira con deseo ha cometido adulterio” (Mt 5,28); él ha comprendido (lit.: recibido) en la mente (o: espíritu): “Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8); él sabe igualmente que “no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino que lo que sale de la boca es lo que hace contamina al hombre” (Mt 15,11); “del corazón proceden los malos pensamientos” (Mt 15,19).
50.3. Esta es, a mi parecer, la verdadera y justa medida según Dios, con la que se mide lo que hay que medir, la decena (o: década) que abarca (o: contiene) al hombre, y que de manera resumida indicaron las tres medidas mencionadas.
50.4. Constituyen la [decena]: el cuerpo, el alma, los cinco sentidos, la facultad de hablar, la de la procreación y la facultad intelectual o espiritual o como se la quiera llamar.
Continuación