Monasterio Santa María de Los Toldos

INICIACIÓN A LA LECTURA DE LAS OBRAS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA (16)

Cristo enseñando entre los apóstoles
Principios del siglo IV
Catacumba de Domitila
Roma

Orígenes (+254, probablemente): segunda parte

Vida de Orígenes

En Cesarea de Palestina

Impulsado por las tristes circunstancias que lo habían enfrentado con su obispo, Orígenes decidió instalarse en Cesarea de Palestina, y desde allí prosiguió su labor al servicio de la Iglesia. Por el Discurso de agradecimiento de Gregorio Taumaturgo sabemos que estaba al frente de una escuela, destinada a introducir en la doctrina cristiana a jóvenes con inquietudes intelectuales y religiosas. Con tal fin primero se les ofrecía una sólida enseñanza filosófica, y en un segundo momento se les daba una visión de las principales verdades del cristianismo. Si los asistentes pedían después ser bautizados, entonces se les suministraba la necesaria preparación catequética.
Orígenes proseguía trabajando con ahínco, siempre presionado por Ambrosio, pero sin descuidar nunca su vida espiritual; éste es uno de los aspectos que más parecen haber impresionado a Gregorio Taumaturgo: “Este hombre ha recibido de Dios el más grande don y porción bellísima del cielo: ser intérprete de las palabras de Dios a los hombres, entender las cosas de Dios como si Dios le hablara, y explicárselas a los hombres como si los hombres escucharan. De ahí que nada hubiera para nosotros misterioso, pues nada estaba escondido, nada nos era inaccesible” (Discurso de agradecimiento 15).
Su actividad como presbítero se redujo prácticamente a la predicación. A ella dedicaba tiempo y cuidado del todo particulares. Y, según Eusebio (HE VI,36,1), únicamente a los 60 años permitió a los taquígrafos transcribir sus predicaciones. Por lo que es muy probable que la mayor parte de las homilías que han llegado hasta nosotros sean posteriores al 245 (pero no todas, pues las Homilías sobre Lucas son anteriores a esa fecha, quizá de los primeros años de su residencia en Cesarea; ¿las escribió antes de pronunciarlas?). Llamativo es el hecho de que sólo a esa edad se sintiera seguro en el género homilético como para permitir la transcripción de lo que decía, en vistas a su ulterior publicación.
Tenemos unas 300 homilías de Orígenes, la mayor parte de ellas predicadas en Cesarea de Palestina

Viajes de Orígenes durante su residencia en Cesarea

El maestro siguió siendo objeto de varias invitaciones por parte de diversas Iglesias. En particular aquellas que no habían visto con agrado el modo de proceder de Demetrio de Alejandría contra Orígenes. Las fuentes nos dan noticias de los siguientes desplazamientos del alejandrino:

a) a Cesarea de Capadocia, invitado por el obispo Firmiliano. Después el mismo Firmiliano visitó a Orígenes en Judea: “para su mejoramiento en las cosas divinas” (HE VI,27). El viaje de Orígenes podría, pues, colocarse hacia el año 235 (?).

b) a Atenas, viaje que debió prolongarse bastante, pues Eusebio dice que en ese tiempo Orígenes “concluye los Comentarios a Ezequiel y comienza el Cantar, continuándolos allí mismo hasta el libro quinto” (HE VI,32,2). El viaje debe situarse entre el 238 y el 244 (bajo el reinado de Gordiano III).

c) a Nicomedia (ciudad ubicada a orillas del mar de Mármara), desde donde le escribió una carta a Julio Africano, contestando a las objeciones que éste le había hecho acerca de la autenticidad del episodio de Susana en el libro de Daniel (13,1ss). Este viaje debe colocarse antes del 244 (ver HE VI,31,1).

d) tal vez, un viaje a Roma (¿o Antioquía?) para encontrarse con Plotino (¿año 244 ó 245?).

e) a Arabia, en tres oportunidades. Primero para refutar a Berilo, obispo de Bostra, quien afirmaba “que nuestro Salvador y Señor no pre-existía con propia delimitación de ser antes de residir entre los hombres, y que tampoco poseía divinidad propia, sino únicamente la del Padre, que habita en él” (HE VI,33,1). Se reunió un sínodo, del cual Eusebio todavía pudo leer las actas (HE VI,33,3), y Orígenes logró que Berilo reconociera su error monarquiano (modalismo y adopcionismo). Este hecho debe datarse en el 244.

Un segundo viaje, también de carácter doctrinal, lo realiza Orígenes entre el 244 y el 249. Esta vez se trató de una discusión sobre la inmortalidad del alma, que los llamados Thnetopsychitas sostenían no se podía defender; “decían que el alma humana, en tanto dure el tiempo presente, muere en el trance postrero junto con los cuerpos y con ellos se corrompe, pero que de nuevo revivirá con ellos al tiempo de la resurrección” (HE VI,37). Según Eusebio, se reunió un concilio, se lo convocó a Orígenes y los que se habían desviado de la recta fe retornaron a la ortodoxia (HE VI,37).

El tercer viaje a Arabia no puede datarse con precisión, probablemente tuvo lugar entre los años 244-249. El hecho ha quedado atestiguado por las actas de un sínodo similar a los dos antes mencionados. Se trata del texto que se conoce bajo el título de Diálogo de Orígenes con Heracleides y los obispos sus colegas sobre el Padre, el Hijo y el alma. El obispo Heracleides, al que se le dedicó la primera parte del sínodo, fue investigado en su fe y Orígenes buscó obtener de él una confesión recta de los puntos debatidos: pre-existencia de Cristo; distinción y unidad de las dos personas, Padre e Hijo; las dos naturalezas de Cristo (Dios y hombre). Todo lo cual nos pone frente a la evidencia de que se trataba de errores monarquianos (modalismo y adopcionismo). En la segunda etapa del sínodo se abordó el tema de la inmortalidad del alma, que según parece seguía siendo objeto de discusión, incluso entre algunos de los miembros del episcopado (ver Diálogo con Heracleides 25 [“Heracleides” es la transcripción literal del griego]).

Muerte de Orígenes

Las fuentes ofrecen dos tradiciones mayores sobre el deceso de Orígenes. Ambas son mencionadas por Focio (Bibliotheca 118,92b). La primera sostiene que murió como mártir durante la persecución de Decio (249-251). Este quiso restaurar las antiguas tradiciones romanas y viendo un peligroso enemigo en el cristianismo, desató una fuerte persecución, la primera realmente “universal”. Durante ella muere mártir el gran amigo y protector de Orígenes, Alejandro de Jerusalén (¿251?; ver HE VI,39,2-3). El alejandrino habría muerto por el mismo período.

La segunda tradición, siguiendo a Eusebio, propone para la muerte de Orígenes una fecha posterior: 251-253, es decir en tiempos de Galo, sucesor de Decio y cuando el gran maestro tenía “cumplidos los 69 años de vida” (HE VII,1). La cronología eusebiana tiene sus inconvenientes. Pero parece bastante seguro que Orígenes sobrevivió a la persecución. Es posible que haya padecido torturas, para obligarlo a apostatar de la fe, con lo que el poder estatal hubiese logrado un gran golpe de escena. Sin embargo, Orígenes se mantuvo firme y, después de la muerte de Decio, fue liberado. Su salud ya estaba quebrantada y tiene que haber fallecido entre 253 y 257 (como fecha tope).

El alejandrino murió, pues, como confesor y casi mártir de la fe en Cristo (ver H. Crouzel, op. cit., pp. 60-61).

Continuación

Publicado el 19/03/2008