La escalera de la virtud
Conrado de Hirsau (?)
Probablemente después de 1140
Alemania
GnósticosLa CPG presenta en primer término los autores gnósticos (de cuyas obras sólo nos restan fragmentos), luego los códices de Nag Hammadi (Egipto), finalmente, otros códices y un papiro, concluyendo la sección con un autor encratita (Julio Casiano).
Por nuestra parte nos limitamos a ofrecer sólo información para estos autores y textos, puesto que la mayor parte de éstos nos han llegado sólo de modo fragmentario:
a) Simón el Mago (CPG 1120), Epífanes (CPG 1123), Basílides (CPG 1127), Isidoro (CPG 1129), Valentín (CPG 1132), Ptolomeo (1135), Heracleón (CPG 1137), Teodoto (CPG 1139), Marción (1145-1147), Apeles (CPG 1150), Bardesanes o Bardesano (CPG 1152-1153):b) Códices de Nag Hammadi (CPG 1175-1222):
c) Otros códices gnósticos (CPG 1223-1227):
d) Julio Casiano (CPG 1290-1291):
AntignósticosEn esta parte la CPG presenta principalmente escritos conservados, la mayor parte de ellos en la
Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, sólo de modo fragmentario, y la obra de Ireneo de Lyón.
Rodón (fines del siglo II)1300-
Fragmentos (conservados en la
Historia Eclesiástica [=HE] de Eusebio de Cesarea):
«También por este tiempo, Rodón, oriundo de Asia y discípulo en Roma, como él mismo cuenta, de Taciano, al que ya conocemos por lo anterior (cf. HE IV,16,7. 29), compuso diferentes libros y se alineó también con los demás contra la herejía de Marción. Cuenta que en su tiempo ésta se hallaba dividida en diversos pareceres, describe a los causantes de la ruptura y refuta con rigor las falsas doctrinas imaginadas por cada uno de ellos.
Escucha, pues, lo que escribe: “Por esto discrepan también entre sí. porque reivindican doctrinas inconsistentes. Efectivamente: de su rebaño es Apeles, venerado por su conducta y por su ancianidad, quien sí confiesa un solo principio, pero dice que los profetas proceden del espíritu contrario. y obedece a los preceptos de una virgen poseída del demonio llamada Filomena.
Otros, en cambio, igual que el mismo piloto Marción, introdujeron dos principios. De sus filas vienen Potito y Basílico.
También éstos siguieron al lobo del Ponto y, al no encontrar. como él tampoco. la división de las cosas, dieron media vuelta hacia lo fácil y proclamaron dos principios, escuetamente y sin demostración, y otros, partiendo a su vez de éstos, vinieron a dar en lo peor y suponen no ya sólo dos, sino incluso tres naturalezas; su jefe y patrono es Sinero, según dicen los que están al cargo de su escuela”.
Escribe también el mismo autor que incluso llegó a tratar a Apeles; dice así: “Porque al viejo Apeles, cuando tuvo trato con nosotros, se le convenció de que estaba diciendo muchas cosas equivocadamente, y a partir de entonces solía repetir que no convenía examinar por entero las razones, sino que cada cual se quedara con su propia creencia; declaraba, efectivamente, que se salvaban los que tenían puesta su esperanza en el Crucificado, con tal solamente de que sean hallados con buenas obras. Mas, como ya hemos dicho, declaraba que para él, de todos, el asunto más oscuro era el que a Dios se refiere, y es que decía, lo mismo que nuestra doctrina, que solamente hay un principio”.
Luego, después de exponer todo el parecer de éste, sigue diciendo: “Como yo le preguntara: ¿De dónde sacas esta prueba o cómo puedes tú decir que hay un principio? Explícanoslo. Contestó que las profecías se refutaban a sí mismas porque nada han dicho enteramente verdadero, ya que discrepan, son engañosas y unas a otras se contradicen. En cuanto a cómo hay un solo principio, decía que lo ignoraba, que así, sin más, se sentía movido.
Entonces yo le conjuré a que me dijese la verdad, y él juró que estaba diciendo la verdad: que no sabía cómo existe un solo Dios increado, pero que él lo creía. Yo entonces me eché a reír y le acusé de decir que es maestro y no saber, sin embargo, dominar lo que enseña”.
El mismo autor, dirigiéndose a Calistión en la misma obra, confiesa que él mismo fue discípulo de Taciano en Roma y dice también que Taciano preparó un libro de “Problemas”; como Taciano prometiera hacer ver mediante ellos lo oscuro y oculto de las divinas Escrituras, el propio Rodón anuncia a su vez que va a exponer en un libro especial las soluciones de los problemas de aquél. Se conserva también de él un “Comentario sobre el Hexameron”» (HE V,13,1-8).
Hegesipo (siglo II)1302-
Hypomnemata (Memorias [o también: Apuntes, o Comentarios])Algunos fragmentos de esa obra han sido conservados por Eusebio de Cesarea en su “Historia Eclesiástica” (= HE):
«Les erigían cenotafios y templos, como hasta hoy. De ellos es también Antínoo, esclavo del emperador Adriano. Aunque contemporáneo nuestro, en su honor se celebran los juegos antinoeos. Adriano incluso fundó una ciudad con el nombre de Antínoo y creó profetas».
e) HE IV,22,2-7: no se halla aún en Internet, por cual lo ofrecemos a continuación:
«La iglesia de los corintios permaneció en la recta doctrina hasta que Primo fue obispo de Corinto. Cuando yo navegaba hacia Roma, conviví con los corintios y con ellos pasé bastantes días, durante los cuales me reconforté con su recta doctrina.
Y llegado a Roma, me hice una sucesión hasta Aniceto, cuyo diácono era Eleuterio. A Aniceto le sucede Sotero, y a éste, Eleuterio. En cada lista de sucesión y en cada ciudad las cosas están tal como las predican la Ley, los Profetas y el Señor…».
«Después que Santiago el Justo hubo sufrido el martirio, lo mismo que el Señor y por la misma razón, su primo Simeón, el hijo de Clopás, fue constituido obispo, Todos le habían propuesto, por ser el otro primo del Señor, Por esta causa llamaban virgen a la Iglesia, pues todavía no se había corrompido con vanas tradiciones.
Pero fue Tibutis, por no haber sido él nombrado obispo, quien comenzó a corromperla, partiendo de las siete sectas que había en el pueblo, de las cuales también él formaba parte. De ellas salieron Simón (cf. Hch 8,18) -de ahí los simonianos-, Cleobio -de donde los cleobinos-, Dositeo -de donde los dositianos-, Gorteo -de donde los goratenos- y los masboteos. De éstos proceden los menandrianistas, los marcianistas, los carpocratianos, los valentinianos, los basilidianos y los saturnilianos. Cada uno de éstos introdujo su propia opinión por caminos propios y diferentes.
De ellos salieron pseudocristos, pseudoprofetas y pseudoapóstoles, quienes despedazaron la unidad de la Iglesia con sus doctrinas corruptoras contra Dios y contra su Cristo…».
«Existían diferentes opiniones en la circuncisión, entre los hijos de los israelitas, contra la tribu de Judá y contra el Cristo, a saber: esenios, galileos, hemerobautistas, marboteos, samaratinos, saduceos y fariseos».
Presbítero anónimo (fin del siglo II?)Información: se trata de un breve texto antignóstico cuyo autor no nos es conocido.
1304-
Versus contra Marcum (Poema contra Marcos)
Continuación