Presentación en el templo
Salterio de Melisenda
1131-1143
Jerusalén
SEXTO (SEUDO), SENTENCIAS (continuación)46a. La mente (
dianoia) del hombre piadoso es un templo santo de Dios.
46b. Un corazón puro y sin mancha es el mejor altar dedicado a Dios.
47. La única ofrenda agradable a Dios es hacer buenas obras para los hombres por causa de Dios.
48. Un hombre agrada a Dios cuando vive, hasta donde es posible, de acuerdo con Dios.
49. Dios a nadie necesita; el hombre fiel sólo necesita de Dios.
50. Quien necesita poco para sus necesidades, le imita a Él que nada necesita.
51. Esfuérzate por ser grande ante Dios, e irreprochable entre los hombres.
52. Si eres generoso con los necesitados, serás grande ante Dios.
53. Mientras un varón sabio vive su fama entre los hombres es pequeña, pero después de su muerte los hombres cantan sus logros.
54. El tiempo que no pasas pensando en Dios, considéralo como perdido.
55. Permite que sólo tu cuerpo se sienta como en casa en la tierra; permite que tu alma esté siempre con Dios.
56. Piensa en cosas buenas, para que siempre hagas cosas buenas.
57a. Los pensamientos de un hombre no se le ocultan a Dios.
57b. Que tu mente esté libre de todo mal.
58. Sé digno de Aquel que se da dignado llamarte hijo y actúa en todo como un hijo de Dios.
59. Llamas Padre a Dios: recuerda esto en tus acciones.
60. Un hombre casto y sin mancha tiene poder junto a Dios como un hijo de Dios.
61. Una mente buena es la casa de Dios.
62. Una mente mala es la casa de cosas malas.
63. Si liberas a una persona injusta de su mal proceder, lo castigas como Dios quiere.
64. Esfuérzate no por aparecer justo sino por ser justo, porque la apariencia usurpa el verdadero ser.
65. Honra lo que es justo sólo por serlo.
66. No puedes ocultar a Dios tus actos injustos, y tampoco tus pensamientos.
67. El hombre temperante es puro ante Dios.
68. Huye del libertinaje.
69. Practica la prudencia.
Continuación