Bautismo de Jesús
Tentación en el desierto
Salterio
Primer cuarto del siglo XIII
Oxford (Inglaterra)
TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, A AUTÓLICOLIBRO SEGUNDO (conclusión)El hombre será puesto nuevamente en el jardín en la resurrección26.1. También Dios otorgó un gran beneficio al hombre, el que no permaneciera para siempre en pecado, sino que lo expulsó del jardín, a semejanza en cierto modo de un destierro, para que en un tiempo determinado pagara el pecado mediante el castigo, y así, educado, fuera otra vez llamado. 2. De ahí que formado el hombre en este mundo, a modo de misterio se escribe en el Génesis (cf. Gn 2,8 y 2,15), como si hubiera sido puesto dos veces en el jardín. Para que esto se cumpliera, una vez fue puesto allí; la segunda se cumpliría con la resurrección y el juicio. 3. Y no sólo esto sino que, como un vaso después de formado, si tuviere un defecto se lo vuelve a fundir o a modelar para que resulte nuevo e íntegro, así sucede también con el hombre por la muerte, virtualmente se lo hace pedazos para que se encuentre sano en la resurrección, es decir, limpio, justo e inmortal. 4. En cuanto a que Dios llame y diga: “Adán, ¿dónde estás?” (Gn 3,9), no lo hacía Dios porque ignorara, sino por ser magnánimo le daba oportunidad de arrepentimiento y de confesión.
Dios hace al hombre capaz de mortalidad e inmortalidad27.1. Pero .se nos dirá: ¿No fue hecho el hombre mortal por naturaleza? De ninguna manera. Entonces, ¿inmortal? 2. Tampoco decimos eso. Pero se dirá, ¿entonces no fue hecho nada? Tampoco decimos eso. Porque por naturaleza no fue hecho ni mortal ni inmortal. Si desde el principio le hubiera creado inmortal, le hubiera creado dios. Por otra parte, si le hubiera creado mortal, hubiera parecido ser Dios causa de su muerte. 3. Entonces no lo creó inmortal ni mortal, sino, como anteriormente dijimos, capaz de ambas cosas: si se desplaza hacia las cosas de la inmortalidad guardando el mandamiento de Dios, recibirá de él la inmortalidad como premio y llegaría a ser dios; pero si se inclina hacia las cosas de la muerte desobedeciendo a Dios, sería él mismo la causa de la muerte. 4. Pues Dios creó al hombre libre y dueño de sí. 5. Así pues, lo que el hombre se ganó por su negligencia y desobediencia, Dios se lo regala ahora por su propia filantropía y misericordia, cuando el hombre le obedece. 6. Así como desobedeciendo se atrajo el hombre la muerte, de la misma manera, obedeciendo a la voluntad de Dios, el que quiera puede ganarse para sí la vida eterna. 7. Pues Dios nos dio la ley y mandamientos santos, y todo el que los cumpla puede salvarse y alcanzada la resurrección heredar la incorrupción (cf. 1 Co 15,50).
Dios creó a Adán y a Eva contemporáneamente28.1. Expulsado Adán del jardín, así fue como conoció a Eva su mujer, que Dios había creado de su costilla, para ser su mujer. Y esto no porque no pudiera formar a su mujer individualmente, sino porque Dios sabía de antemano que los hombres habrían de nombrar multitud de dioses. 2. Presciente como es, y viendo que el error nombraría, a través de la serpiente, multitud de dioses inexistentes -porque aunque hay un único Dios, ya desde entonces el error meditaba en diseminar multitud de dioses al decir: “Serán como dioses” (Gn 3,5)-, y para que no se supusiera que un dios creó al varón y otro a la mujer, hizo a los dos justamente. 3. Más aún, para mostrar el misterio de la monarquía que corresponde a Dios, hizo Dios a la mujer al mismo tiempo, para que se diera mayor benevolencia hacia ella.
4. Ahora bien, después que Adán dijera a Eva: “Esto si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2,23), profetizó además diciendo: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una carne” (Gn 2,24). 5. Lo mismo que efectivamente se muestra cumplirse en nosotros mismos. Porque ¿quién casado legítimamente no desprecia a su madre y a su padre, a toda la parentela y a todos los familiares, unido y atado a su mujer, a la que favorece por encima de todo? De ahí que con frecuencia algunos han padecido hasta la muerte por sus propias esposas.
6. A esta Eva, por haberse extraviado desde el principio por la serpiente y haberse convertido en introductora del pecado, el demonio maléfico, llamado también Satanás, que fuera el que le había hablado a través de la serpiente, le invoca llamándola; “¡Eva!”, cuando actúa hasta el presente en los hombres poseídos por él. 7. El demonio es llamado también dragón, por haberse escapado de Dios, habiendo sido un ángel en los comienzos. 8. Mucho habría para decir sobre éste; de ahí que ahora pasemos por alto su explicación, y más habiendo tratado el tema en otro lugar.
Caín y Abel29.1. «Al conocer Adán a su mujer Eva, esta concibió y parió un hijo, por nombre Caín. Y dijo: “He tenido un hombre por Dios”. Dio a luz por segunda vez un hijo, por nombre Abel, que comenzó a ser pastor de ovejas, mientras Caín cultivaba la tierra» (Gn 4,1-2). 2. Ahora bien, la historia de ellos es extensa, y también la disposición de la exégesis. Por ello, el mismo libro titulado “Génesis del Mundo”, puede ilustrar a los estudiosos de la historia más rigurosamente.
3. Como Satanás viera que Adán y Eva no sólo vivían sino que también engendraban hijos, llevado de la envidia por no haber sido capaz de darles muerte y como viera que Abel era agradable a Dios (Gn 4,4-5), obrando sobre su hermano llamado Caín hizo que este hermano matara a Abel (Gn 4,8). 4. De este modo tuvo principio la muerte en este mundo, abriéndose camino hasta el presente en todo el género humano.
5. Mas Dios, misericordioso como es y queriendo ofrecer a Caín, como antes a Adán, una oportunidad de arrepentimiento y confesión, dijo: «“Abel, ¿dónde está tu hermano?”. Y Caín, en rebeldía contra Dios respondió diciendo: “No sé. ¿Acaso soy yo guardián de mi hermano?”». 6. Entonces irritado Dios contra él dijo: “¿Por qué has hecho esto? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Y ahora, maldito tú de la tierra, que se abrió para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Gimiendo y temblando estarás en la tierra” (Gn 4,9-11. 12b). 7. Por eso desde entonces temerosa la tierra no recibe sangre de ningún hombre, ni de animal alguno. Así se hace evidente que no es ella la culpable, sino el hombre transgresor.
Descendencia de Set y origen de las ciudades30.1. El mismo Caín tuvo entonces un hijo de nombre Enoc. Y edificó una ciudad a la que llamó con el nombre de su hijo Enoc (Gn 4,17). 2. Desde entonces tuvo principio la edificación de ciudades, y esto antes del diluvio, no como miente Homero diciendo: “No se había construido todavía ciudad de míseros hombres” (Homero,
Ilíada, 20,216-217).
3. A Enoc le nació un hijo de nombre Gaidad. Que engendró al llamado Meel, y Meel a Matusala, y Matusala a Lamec. Lamec tomó para sí dos mujeres, cuyos nombres eran Ada y Sela (Gn 4,18-19). Desde entonces tuvo principio la poligamia y también la música. 4. A Lamec le nacieron tres hijos, Obel, Jubal, Tobel. Entonces Obcl se convirtió en varón que vive en tiendas pastando animales, Juval es el que inventó el salterio y la cítara, Tobel se hizo herrero, forjador de bronce y de hierro (Gn 4,20-22). 5. Hasta aquí llega el catálogo de la descendencia de Caín; por lo demás la semilla de su genealogía queda en el olvido, por haber matado a su propio hermano.
6. En lugar de Abel concedió Dios a Eva concebir y parir un hijo, que fue llamado Set (Gn 4,25), de quien viene el resto del género humano hasta el presente. 7. A los interesados y estudiosos sobre la totalidad de las generaciones, es fácil mostrárselas por las santas escrituras. También, como hemos dicho anteriormente (II,28,8), en parte hemos tratado en otra obra el orden de las genealogías, en el libro primero “Sobre las historias”.
8. Todas estas cosas nos las enseña el santo Espíritu, el que viene a través de Moisés y de los demás profetas, de tal manera que en lo que respecta a los escritos de nosotros, adoradores de Dios, se muestra que no solamente son más antiguos sino también más verdaderos que los de todos los escritores y poetas. 9. Así, algunos sostienen la tontería de que fue Apolo el inventor de la música, otros que Orfeo inventó la música tomándola del canto de las aves. Pero es evidente que su discurso es vacío y vano. En efecto, ellos existieron muchos años después del diluvio. 10. En lo referente a Noé, que por algunos es llamado Deucalión (cf. Filón de Alejandría,
Sobre los premios y castigos, 23;
Legum allegoriae, 3,77;
Sobre Abraham, 27;
Quaestiones et solutiones in Genesim, 1,87; Justino,
2 Apología, 6,2), lo hemos tratado en el libro que hemos mencionado, y si te place, tú mismo puedes tenerlo.
Ciudades que se edificaron después del diluvio31.1. Después del diluvio se dio nuevamente principio a las ciudades y reyes del modo siguiente. La primera ciudad fue Babilonia, después Orec, Arcat y Calana en la tierra de Senaar. Tuvieron un rey por nombre Nehrod. De ellos salió uno por nombre Asur, de donde toman el nombre los asirios. Nehrod edificó las ciudades de Nínive, Roboón, Calac y Dasén, ésta entre Nínive y Calac. Nínive fue en los comienzos una gran ciudad. 2. Otro hijo de Sem, hijo de Noé, por nombre Mestrain, engendró a los Luduim, a los llamados Enemiguim, a los Labieim, a los Neftalim, a los Patrosonim y a los Caslonim, de donde salió Filistiim (Gn 10,10-14). 3. De los tres hijos de Noé, de sus realizaciones y genealogía, hicimos un catálogo en el libro previamente citado (cf. II,28,8). Ahora recordaremos las cosas omitidas sobre ciudades y reyes, así como los sucesos de cuando había un solo labio y una sola lengua. Antes de que se dividieran las lenguas, existieron las ciudades antes mencionadas. 4. Y cuando estaban por dividirse, por propia por cuenta y no según Dios, decidieron edificar una ciudad y una torre cuya cúspide llegara hasta el cielo, y así darse a sí mismos un nombre de gloria (Gn 11,4). 5. Como se atrevieron hacer una obra tan grande contra la decisión de Dios, Dios les derrumbó la ciudad y arrasó la torre. Desde entonces separó las lenguas de los hombres dándole a cada uno un dialecto diverso (Gn 11,7-8).
6. Así lo indicó la Sibila, al anunciar la ira que habría de venir al mundo (Oráculos Sibilinos, 8,1). Dijo: “Cuando del Dios grande se cumplan las amenazas, que fulminó contra los mortales que construían la torre, en la región de Asiria. De una voz eran todos, y quisieron subir al cielo estrellado. Al punto el inmortal impuso gran necesidad a los aires. Entonces los vientos la gran torre elevada derribaron y produjeron contienda entre mortales. Apenas caída la torre, las lenguas de los hombres se dividieron en muchos dialectos de mortales...” (
Oráculos Sibilinos, 3,97-103; 3,105; 8,5). Y lo que sigue.
7. Esto sucedió en tierra de Caldeos (Gn 11,31). En la tierra de Canaán hubo una ciudad por nombre Carrán. En estos tiempos, el primer rey de Egipto fue Faraón, que se llamó también Necaot, según los egipcios. Y así fueron los demás reyes en adelante. 8. En la tierra de Senaar, entre los llamados caldeos, el primer rey fue Arioc. Después de éste, otro fue Elasar (cf. Gn 14,1) y después de éste Codolagomor, rey de Elam, y después de este Targal, rey de los pueblos que se llaman asirios (Gn 14,1). 9. Otras cinco ciudades hubo en la parte de Cam, hijo de Noé. La primera, la llamada Sodoma, luego Gomorra, Adama, Sebón y Balac, llamada también Segor. 10. Los nombres de sus reyes son estos: “Balas rey de Sodoma, Himor rey de Seboín, Balac rey de Segor, la que también se llama Balac” (Gn 14,2). 11. Estos estuvieron sometidos a Codolagomor, rey de los asirios, durante doce años, y en el año trece se separaron de Codolagomor. Y así sucedió que los cuatro reyes de los asirios hicieron la guerra contra los cinco reyes (Gn 14,3-4). Este fue el principio de las guerras sobre la tierra. 12. “Y derrotaron a los gigantes Caranaín y juntamente con ellos a naciones fuertes, a los Ommeos en la misma ciudad y a los Correos en los montes llamados Seir, hasta la ciudad llamada Terebinto de Farán, que está en el desierto” (Gn 14,5-6).
13. En aquel mismo tiempo había un rey justo, de nombre Melquisedec, en la ciudad de Salem, la que se llama ahora Hierosólima. Este fue el primero de todos los sacerdotes de Dios altísimo, y de este tomó el nombre la ciudad de Jerusalén (Gn 14,18), la que antes hemos llamado Hierosólima. Después de éste, se ve que hubo sacerdotes por toda la tierra. 14. Después de él reinó Abimelec en Gerara, luego otro Abimelec. Luego reinó Efrón, apodado también Queteo (Gn 20,2; 26,1).
15. Estos son los nombres de los que por primero llegaron a ser reyes. Los demás reyes de los asirios, que vinieron muchos años después, quedaron en silencio en los registros. De los tiempos más recientes respecto de nosotros se recuerdan los que fueron reyes, de los asirios, Teglafasar, después de éste Salamanasar, después Senacarim. Triarca de éste fue Adramalec el Etíope (cf. 2 R 17,4 [LXX]), que reinó también en Egipto. Si bien estas cosas, en comparación con nuestros libros, son del todo recientes.
La población de la tierra32.1. De aquí pues pueden juzgar las historias los estudiosos y amantes de la antigüedad, a ver si es reciente lo que decimos nosotros con los santos profetas. Porque en los comienzos eran pocos los hombres que existían en la tierra de Arabia y de Caldea, y después de la división de sus lenguas comenzaron paulatinamente a multiplicarse y crecer sobre toda la tierra. 2. Así, algunos se inclinaron a habitar el Oriente, otros las partes del gran continente (Europa; cf. Estrabón,
Geographica, 4,42,5) y las del norte, de modo que se extendieron hasta la Bretaña en las regiones árticas, otros hacia la tierra de Canaán, llamada también Judea y Fenicia, y a las partes de Etiopía, Egipto y Libia, y a las partes llamadas tórridas y también hasta las regiones que se extienden al Occidente; los restantes habitaron los lugares desde la costa y de Pamfilia, el Asia, la Hélade, la Macedonia, y más allá Italia, y las llamadas Galias, Españas y Germanias, de modo que ahora la misma tierra está toda ocupada por habitantes. 3. Así pues, como desde el principio el poblamiento de la tierra por los hombres se había hecho de modo triple, en el Oriente, en el Mediodía y en Occidente, las restantes partes de la tierra fueron habitadas posteriormente en cuanto aumentaba el número de los hombres.
4. Sin considerar estas cosas, los escritores quieren afirmar que el mundo es esférico y comparable con un cubo (cf. Aristóteles,
De caelo, 285 a 32; Empédocles, B, 96; ed. H. Diels – W. Kranz, Zürich
71972). Pero ¿cómo pueden decir verdad en esto, cuando ignoran la creación del mundo y su poblamiento? 5. Aumentando y creciendo paulatinamente los hombres sobre la tierra, como hemos dicho, del mismo modo fueron también habitadas las islas del mar y las demás regiones.
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