Monasterio Santa María de Los Toldos

OBRAS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA (37)

El sueño de los Magos
La presentación en el templo
Salterio
Primer cuarto del siglo XIII
Oxford (Inglaterra)

TEÓFILO DE ANTIOQUÍA, A AUTÓLICO (continuación)

LIBRO SEGUNDO

Introducción

1.1. Hace unos días tuvimos una conversación, óptimo Autólico, en la que, preguntándome tú cuál era mi Dios, yo expuse sobre mí religión, prestando tú a veces oído a nuestro diálogo. Al despedirnos regresamos cada uno a nuestra casa en la mejor amistad, a pesar de que en un primer momento habías mostrado intransigencia hacia nosotros. En efecto, sabes y recuerdas que tomabas nuestra doctrina como locura. 2. Pero como posteriormente tú me has invitado, y a pesar de ser yo inexperto en el discurso, quiero también ahora por medio de este escrito demostrarte de la manera más estricta lo vano de tu esfuerzo y lo vacío del culto en el que estás atrapado, y al mismo tiempo, te haré patente lo verdadero a través de algunas historias que tú lees, aunque quizás no entiendes.

Las aberraciones del paganismo: la idolatría

2.1. Así pues, me parece ridículo que escultores, alfareros, pintores o fundidores modelen, pinten, esculpan, fundan y fabriquen dioses que no merecen ningún aprecio mientras los artistas los están haciendo, pero que, apenas han sido comprados por algunos y colocados en lo que llaman templo o en alguna casa, entonces no solamente quienes los compraron les ofrecen sacrificios, sino que los mismos fabricantes y vendedores acuden con devoción portando instrumental de sacrificios y libaciones para adorarlos y los tienen por dioses, sin tener en cuenta que son los mismos que cuando eran hechos por ellos, es decir, piedra, bronce, madera, color y otros tipos de materia. 2. En efecto, esto mismo les sucede a los que leen las historias y genealogías de los llamados dioses. Mientras leen sus nacimientos los consideran como hombres, pero luego los llaman dioses y les rinden culto, sin saber ni comprender que cuales leyeron que nacieron así es como fueron engendrados.

El antropomorfismo de los dioses paganos

3.1. Ahora bien, antes se encontraba numerosa descendencia de los dioses, si es que realmente nacían. Pero hasta ahora ¿dónde está la descendencia de los dioses? Pues, sí antes engendraban y nacían, es evidente que también ahora tendrían que nacer dioses engendrados. Si no es así, habría que admitir debilidad en ellos, pues, o envejecieron y por eso no engendran, o murieron y entonces ya no existen. 2. Porque si hubo dioses que engendraban, también tendrían que engendrar hasta ahora así como los hombres engendran. Es más, los dioses tendrían que ser más numerosos que los hombres, como dice la Sibila: “Si los dioses engendran y permanecen inmortales los dioses nacidos serían más que los hombres no habría lugar donde estar para los mortales” (Oráculos Sibilinos, fragmento 2).
   3. Porque si los hijos engendrados por los hombres, que son mortales y efímeros, se muestran hasta hoy y no cesan de ser engendrados hombres por lo cual se llenen las ciudades y aldeas y hasta los campos son habitados, ¿cuánto más no tendrían que engendrar y ser engendrados dioses que no mueren, según los poetas, de acuerdo con lo que dicen de la generación y nacimiento de dioses? 4. ¿Cómo es que antes el monte llamado Olimpo era habitado por dioses y ahora se encuentra desierto? ¿Por cuál motivo entonces moraba Zeus en el Ida y se sabía de su morada por Homero y los demás poetas, y ahora se ignora? 5. ¿Cómo es que no estaba en todas partes sino que se encontraba en un punto de la tierra? Porque, o bien descuidaba las otras partes, o bien era incapaz de estar en todas partes y proveer todas las cosas. Porque, por ejemplo, si estaba en Oriente no estaba en Occidente; si estaba de nuevo en Occidente no estaba en Oriente. 6. Es propio de Dios altísimo, omnipotente y existente Dios, no solo estar en todas partes, sino verlo todo y oírlo todo (cf. Homero, Odisea, 11,109), 7, y también no estar contenido en ningún lugar. Si no, el lugar que lo contuviera llegaría a ser más grande que él. Pues el continente es mayor que lo contenido. Dios, entonces, no es contenido sino que él mismo es el lugar de todas las cosas.
   8. ¿Por qué Zeus abandonó el Ida? Quizás se murió o no le gustaba ya aquel monte? ¿A dónde se fue? ¿A los cielos? Seguro que no. ¿Dirás entonces que fue a Creta? Sí. Su tumba se muestra allí hasta hoy. También dirás que se fue a Pisa, donde hasta hoy es famoso por las manos de Fidias. Pasemos ahora a los escritos de los filósofos y poetas.

Las contradicciones de los escritores paganos

4.1. Algunos estoicos niegan absolutamente que exista dios, o, si existe, dicen que el dios no se ocupa de nadie fuera de él mismo. En esto se puso totalmente de manifiesto la insensatez de Epicuro y de Crisipo. 2. Otros dicen que el azar está en todas las cosas, que el mundo es ingenerado y la naturaleza eterna, y aun se atrevieron a decir que no hay en absoluto providencia de dios, sino que el único dios es la conciencia de cada uno (cf. Menandro, Sentencias, 81). 3. Otros, a su vez, enseñan que es dios el espíritu que se extiende por todas las cosas. 4. Platón y los de su escuela reconocen que Dios es ingenerado, padre, hacedor de todas las cosas (cf. Platón, Timeo, 28 c 3; 27 d-c). También suponen que son ingenerados tanto Dios como la materia (cf. Plutarco, De animae procr., 1014 a-b; Albino [Alcinoo], Disdaskalikos, 9; Apuleyo, Dogmatae, 5,191), y afirman que ésta es coetánea de Dios. 5. Pero si Dios y también la materia son ingenerados, entonces según los platónicos Dios no es hacedor de todas las cosas, ni por cierto se manifiesta, de seguirlos, la monarquía de Dios. 6. Además, como Dios por ser ingenerado es también inalterable, de la misma manera la materia, si fuese ingenerada sería inalterable e igual a Dios. Porque lo generado es mutable y alterable y lo ingenerado es inmutable e inalterable.
   7. ¿Qué grandeza habría si Dios hiciera el mundo de materia preexistente? Pues también un hombre artesano, tomando una materia cualquiera hace de ella lo que quiere. Pero el poder de Dios se manifiesta en esto: el hacer lo que quiere del no ser, de modo que ningún otro sino Dios puede dar alma y movimiento. 8. En efecto, un hombre hace una imagen pero no puede dar palabra ni aliento ni sentido a lo hecho por él. Dios en cambio, más allá de lo que puede el hombre, hace un ser racional con aliento y sensibilidad. 9. Ahora bien, como en todas las cosas Dios es más poderoso que el hombre, así también lo es en hacer las cosas de lo que no es, en producir los entes que él quiere y como quiere.

Discordia de los filósofos y escritores paganos

5.1. Es discorde la opinión de filósofos y escritores. Pues mientras aquellos dicen tales cosas, se encuentra el poeta Homero que introduce con otro supuesto la génesis no solamente del mundo sino también de los dioses. Dice en efecto en algún lugar: "Al Océano, la génesis de los dioses y a la madre Tetis de donde son todos los ríos y la mar toda” (Homero, Ilíada, 14,201 [cf. 302] y 21,196).
   2. Pero hablando así no presenta a ningún dios. ¿Quién no sabe que el Océano es agua? Y si es agua, luego no es dios. Y Dios, si es el hacedor de todas las cosas como lo es, es por tanto creador del agua y de los mares.
   3. El mismo Hesíodo, no solamente explicó la génesis de los dioses sino del mismo mundo. Y habiendo dicho que el mundo es generado no tuvo fuerza para decir por quién. 4. Dijo además que son dioses Crono y, a partir de él, Zeus, Posidón y Plutón, y nos encontramos con que éstos fueron generados después del mundo. 5. Narra también que Crono fue combatido por su propio hijo Zeus, pues dice así: “Por la fuerza venciendo a su padre Crono, recto orden puso entre los inmortales y distribuyó los honores” Hesíodo, Teogonía, 73-74).
   6. Luego continúa hablando de las hijas de Zeus, a las que llama Musas; de quienes se presenta como suplicante, queriendo aprender de ellas de qué modo fueron generadas todas las cosas. Dice: “Salve hijas de Zeus, dénme el delicioso canto. Celebren el género de los bienaventurados inmortales que existen para siempre, los oriundos de la tierra, los del cielo estrellado, los de la noche oscura, o los criados por el salobre mar. Díganme cómo nacieron primero dioses y tierra y ríos, el mar infinito que hierve de olas, los astros brillantes y el cielo tendido por encima, cómo repartieron riqueza y distribuyeron honores y cómo ocuparon primero el Olimpo lleno de valles. Cuéntenme estas cosas, Musas, dueñas de moradas olímpicas desde el principio, díganme cuál de ellas existió primero” (Hesíodo, Teogonía, 104-110; 112-115).
   7. ¿Cómo sabían todo esto las Musas, habiendo sido engendradas después del mundo? ¿Cómo podían contarle a Hesíodo acontecimientos anteriores al nacimiento de su padre?

¿Quién produjo la materia y modeló el caos?

6.1. (Hesíodo) de alguna manera supone la materia y la hechura del mundo cuando dice: “Primero fue Caos y luego la tierra de ancho pecho; firme y perpetua sede de todos los inmortales que ocupan las cumbres del nevado Olimpo, el tenebroso Tártaro, profundidad de la tierra de anchos caminos, y también Eros, el más bello de los dioses inmortales, aliviador, que en el interior de todos los dioses y de todos los hombres domina la mente y el prudente consejo. Del Caos nacieron el Erebo y la negra Noche. 2. La Tierra primero engendró igual a sí al Cielo estrellado, para que la envolviera completamente, para que fuera por siempre firme sede de los beatos dioses. Engendró luego las altas montañas, agradables moradas de las divinas Ninfas, que habitan las quebradas de los montes. Y parió también al mar infecundo hinchado de olas, al Ponto, sin pasión amorosa; mas luego, acostada con el Cielo, parió al Océano de hondos torbellinos” (Hesíodo, Teogonía, 116-123; 126-133).
   3. Al decir todo esto, ni aun así declaró por quién fueron engendradas las cosas. Porque si en el comienzo fue Caos y preexistía cierta materia increada ¿quién entonces fue el que la dispuso, la organizó y la transformó? ¿O acaso la misma materia se estructuró y se ordenó a sí misma? Porque Zeus es engendrado mucho tiempo después, no solamente después de la materia sino del mundo y de multitud de hombres. Al igual que Crono, su padre. ¿O quien la hizo no fue más bien algo principal, digo Dios, el que también la puso en orden?
   4. Además se ve que en todos los casos habla tonterías y se contradice a sí mismo. Porque habiendo hablado de tierra, cielo y mar, quiere que de ellos hayan nacido los dioses, y de éstos, anuncia unos hombres terribles, parientes de los dioses, género de Titanes, Cíclopes y multitud de Gigantes (cf. Hesíodo, Teogonía, 139, 185, 207), dáimones (demonios o dioses) según los egipcios o vanos hombres como recuerda Apolónides, el que es apodado Horapio, en el libro “Semenuthi”, y en las demás historias suyas sobre el culto de los egipcios y sobre sus reyes.

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Publicado el 06/11/2009